Pomacocha

La zona central de la provincia de Acobamba está compuesta por los distritos de Anta, Acobamba y Pomacocha, es la zona de provincia mejor articulada a la provincia de Angaraes. La presencia de carreteras que conectan Anta a Anchonga, Pomacocha a Congalla y Acobamba a Callanmarca significa que residentes de ambas provincias están en contacto frecuente. Hemos observado en el distrito de Pomacocha la entrada de camionetas que transportan a residentes de Congalla a la feria semanal de Pomacancha, que se lleva a cabo los jueves. En entrevista a autoridades distritales de Callanmarca, nos informan que la venta de habas se realiza en la feria sabatina de Acobamba, donde acopiadores se abastecen del producto y lo transportan a Huancayo y Lima. Asimismo, más allá que la vinculación entre Acobamba y Angaraes, la zona central se ubica en la carretera departamental que conecta Huancayo a Huanta, siendo por tanto parte del corredor económico Huancayo-Huanta.

 

Cuando observamos los datos del censo de población y vivienda, concluimos que en términos demográficos, es una zona relativamente estancada.

Fuente: Censo de Población y Vivienda 1993 y 2007, INEI.

 

Podemos constatar que ha ocurrido en todos los distritos un proceso de urbanización, es decir, el aumento relativo de la población urbana en respecto a la rural. El aumento mayor ha ocurrido en el distrito de Acobamba, capital provincial que se ha convertido en una zona urbana de alto nivel de diversificación económica. En visita a la capital provincial, hemos observado la presencia de varios restaurants (chifa, pollo a la brasa, comida típica local), hoteles, bodegas, panaderías e internet cafés que tipifican la plétora de servicios disponibles a la población urbana. Como resultado, habitantes de las zonas rurales han optado por migrar a la capital provincial, donde aspiran volverse profesionales o invierten en la educación de sus hijos. Sin embargo, se puede observar que a población total no varía de manera significativa entre los dos censos con excepción de Anta. Esta zona, previamente afectada por el terrorismo, ha sido repoblada en los últimos años.

 

La geografía de la zona central es favorable a la agricultura. El clima templado, la presencia de lluvias estacionales y el relieve mayoritariamente plano permite una agricultura rentable y productiva. En entrevista a un comunero de Acobamba, nos afirma que “si hubiera riego, Acobamba sería mejor que Tacna”. En nuestra visita de campo, hemos podido confirmar esa impresión de una tierra fértil con la casi totalidad del territorio cubierto por chacras. Es importante notar que cada parcela, a pesar de que no llegue en su mayoría a más que 2 o 3 hectáreas, permite el cultivo de una variedad de cultivos como maíz, habas y arveja. El empleo de técnicas productivas modernas como el fertilizante, el empleo de tractores para trabajar la tierra, además del crecimiento de la agricultura comercial significa que en la zona central se encuentra la agricultura más dinámica de ambas provincias.

 

Detrás de este dinamismo no hay solamente un determinismo geográfico. La rehabilitación de la carretera que cruza la provincia ha permitido una mejor articulación vial a Huancayo y Ayacucho. El movimiento constante de camiones que se movilizan de una capital departamental a otra ha llevado a un incremento de la comercialización de los productos agrícolas y ganado de la zona. Como resultado, se ha observado un incremento en la rentabilidad de la agricultura, que ya no conforma a la actividad de autoconsumo. Como nos han informado en entrevistas a diversos comuneros, la producción agropecuaria en la zona es primariamente destinada a la venta a comerciantes venidos desde Huancayo, quienes llegan hasta la chacra para comprar al campesino sus productos.

 

Acobamba, siendo la capital histórica de la provincia, ha sido el local de residencia de las élites locales. Sin embargo, en las últimas décadas, ha ocurrido una democratización de la composición étnica de la capital. El proceso de mestizaje, incipiente en décadas anteriores, se ha expandido con la disolución de jerarquías sociales, el éxodo de los hacendados con mayores recursos y cambios en actitudes de los propios campesinos.

 

Se observa, por tanto, que en la zona central de Acobamba la base de la dinamización es una vinculación comercial intensa con ciudades como Huancayo y Ayacucho, el espíritu empresario de pequeños y medianos agricultores (1-5 has) y el afán de progresar de su población, quien no hesita en hacer emigrar sus hijos en búsqueda de mejores oportunidades laborales. Como resultado, se ha reconfigurado la estructura social y productiva de la zona central, a pesar de que los pobladores sigan afirmando que en sus respectivos pueblos, no hay como progresar. Tal vez esta actitud pesimista encubra un mayor optimismo frente a las posibilidades de ascenso económico y social en los centros urbanos de Huancayo, Lima o Ayacucho. Esta esperanza, marcada en entrevista a un comunero de Bellavista, Acobamba, reside en la ambición de que el hijo se vuelva profesional, con título universitario: para no sufrir, como campesino.

 

 

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